La Biblia de Félix Torres Amat
Quizás Félix Torres Amat no sea tan conocido como la dupla Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, pero su legado estuvo presente en muchos hogares católicos durante los siglos XIX y XX, y hoy su monumental trabajo sigue imprimiéndose. Era 1808. Félix Torres Amat, con 35 años y once como sacerdote, recibe el encargo del Rey de España de realizar una versión en español de la Biblia. Vaya empresa. Un encargo así no llega todos los días, menos en el convulso siglo XIX. Don Félix no era cualquier cura: era sobrino de Félix Amat, influyente eclesiástico de la corte y confesor del rey Carlos IV. Pero no le quitemos mérito al traductor. Había estudiado teología y filosofía —materias que en aquella época exigían dominar el latín, el griego y el hebreo—, y además sabía árabe, francés e italiano. Mejores credenciales no podía tener un traductor. ¿Y por qué al rey se le ocurre esto precisamente en ese momento? España ardía por los cuatro costados: abdicaciones, invasión napoleónica, guerra de ...